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noviembre 22, 2014

Acceso abierto y sus consecuencias para las bibliotecas



En el artículo de Lluís Anglada publicado en El Profesional de la información y titulado "¿Son las bibliotecas sostenibles en un mundo de información libre, digital y en red?", la conclusión fue impactante: "(...) si la generación actual de bibliotecarios no es capaz de introducir cambios radicales en el papel de las bibliotecas, su continuidad está seriamente amenazada."

El cambio digital está entre nosotros, las bibliotecas están cada vez más vacías y los usuarios más independientes, aunque claramente, muchos siguen carentes de alfabetización informacional y se encuentran cada vez más “googlizados” y sociales.

Yo me pregunto si hemos hablado con ellos lo suficiente, si les hemos preguntado lo que quieren, si los hemos observado...pero sobre todo, y si no es así, ¿por qué no lo hemos hecho?
¿Cuánto de lo que hacemos lo conversamos con nuestros colegas? ¿Formamos un equipo de trabajo con el que acostumbremos planificar siempre lo que hacemos?

El trabajo hoy es colaborativo, aunque no queramos, si no nos acostumbramos a trabajar en equipo y de manera interdisciplinaria, así como cuando se realiza una investigación, el tabajo no tendra el éxito buscado. Los productos y servicios, deben ser enfocados de manera integral para poder solucionar las diversas y complejas realidades que presenta la información.

Por eso, estoy muy de acuerdo con Angalda, y creo que a menos que hagamos algo a tiempo, los usuarios reales de las bibliotecas dejarán de serlo, y aunque ellas ofrezcan una versión de acceso presencial y otra virtual, nuestro rol y servicios quedarán en segundo plano. ¿Nos ganará la tecnología en algún punto?

Todavía no tenemos una visión clara de qué es exactamente lo que traerá el Acceso abierto a los contenidos digitales de interés cultural, científico y académico. Sin embargo, lo esperable es la necesidad de mayor control de datos y de su puesta a disposición en la red, de tomar recaudos para su almacenamiento y seguridad, o de lineamientos legales respecto de los derechos del autor y del acceso a la información.
Se acerca la liberación de miles de terabytes de datos provenientes de las consecuencias de la política del movimiento de Acceso abierto al conocimiento y a los recursos educativos abiertos (REA o su popular sigla en ingles OER de Online Educative Resources). Las bibliotecas del mundo deberán gestionar y afrontar esa potencialidad informativa, o bien, capitalizarla en informaciones útiles para nuestros usuarios del modo que sea necesario.
Cuando hablamos de capitalizar, nos referimos a la incorporación de tecnologías y protocolos de interoperabilidad, estudios bibliométricos, generación de índices, vigilancia informativa, minería de datos, estadísticas, contribución a la calidad documental, regulación y generación de contenidos sociales, diseminación de contenidos, sindicación etc, etc. Básicamente, deberíamos ser capaces de transformar en servicios todo ese potencial que será prácticamente inabarcable si no se crean verdaderas ayudas.
La sostenibilidad para las bibliotecas, ese equilibrio fundamental entre el costo y el benficio, estará cada vez más signado por la prestación de servicios.

Las herramientas para el acceso a contenidos y la gestión independiente de los mismos a través de la Web 2.0, generó un caudal infinito de posibilidades de software de uso libre, quién si no es el Bibliotecario el que deberá enfatizar en el uso de herramientas gratuitas para el aprovechamiento de los contenidos digitales específicos para cada usuario y sus intereses.

Shiyali Ramamrita Ranganathan expresaba en su segunda Ley de la Biblioteconomía: “A cada lector su libro”; hoy decimos: “a cada usuario sus recursos de información”.

Para lograrlo, debemos crear, proponer e innovar, pero sobre todo, generar servicios útiles y darles seguimiento para poder evaluar lo que estamos haciendo.

Creo que existe incertidumbre en la Bibliotecología, pero sobre todo, creo probable que los problemas que pueden generarse serán más graves en caso de que la gestión de los datos no se realice de manera adecuada, o que los bibliotecarios no incidan en su realidad, asumiendo un rol pasivo.

Como en todas las profesiones, en la Bibliotecología siempre hubo de todo, hay quienes generan productos y servicios, y van delante; así como otros se quedan atrás por no acualizarse, o asumir el contexto chatamente, sin opinar, sin hablar, sin decir nada de más. Sin darse mucho contra los muros que nos limitan mentalmente, como diría Steve Jobs.

Lo que sucede actualmente, tiene que ver con que ya nadie puede quedarse atrás. AVISO: Estamos globalizados, ¡nos guste o no!, así que ¡despertemos Bibliotecarios! Esta realidad también corre para los contextos donde actuamos.

Hablamos de globalización en el sentido de integración, con todo lo que eso conlleva en el mundo, con las posibles similitudes entre países desde las soluciones tecnológicas, pero también con sus grandes diferencias en la dimensión social, cultural, política y económica. En este sentido, Internet, democratizó el acceso para quienes tienen acceso. Y aunque esa frase suene irónica, la democratización del acceso es hoy cada vez mayor.
Un dato destacable es que Internet permitió el aumento de la transparencia en la conducta de los referentes de poder, y se constituyó en un mecanismo habilitante de la construcción de sociedades un poco más democráticas.

Quiero dejar sentado que hay un elemento que nos permite confiar en el futuro como ningun otro:
La información y su utilización siempre serán el insumo y el motivo principal de la existencia de nuestra profesión de bibliotecarios, hoy se nos conoce como “Profesionales de la información”, y cambiaron ya mucho nuestras estructuras educativas con esta finalidad.

Por ello, la actualización y la Gestión para el beneficio de la comunidad, sin dudas deberán ser nuestras banderas si queremos “sobrevivir” al contexto que nos toca, los pasos ya comenzaron a darse.

Quiero mencionar dos organizaciones que están trabajando con esta situación de progreso inminente para los profesionales de la información. Ellas son la IFLA, y hablaremos del caso puntual y destacado de la Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay.

La IFLA (International Federation of Library Associations) está realizando una importante movida entre los bibliotecarios de todo el mundo, buscando consensos y opiniones a través de un portal creado para mostrar y discutir su informe de tendencias de 2013 (¿Surcando las olas o atrapados en la marea? Navegando en el entorno en evolución de la información). Su finalidad es ofrecer recursos para la reflexión y el aporte de ideas, a fin de poder incorprar decisiones en el organismo para agregar contenidos al informe y beneficiar así a todas las representaciones de bibliotecarios nucleados a nivel mundial.
El sitio se encuentra en: http://trends.ifla.org Sus temas de discusión se centran en 5 ejes de interés a los que cualquier bibliotecario puede acceder, conocer, descargar bibliografía generada en cada tema, e ingresar a los foros de opinión para integrarse.


Por su parte, la directiva de la Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay, viene ya hace tiempo realizando un trabajo constante hacia la búsqueda de soluciones para los problemas del acceso digital con una visión internacional, acoplada con una realidad cada vez más globalizada, vigilante de las acciones de IFLA y participante también de sus actividades, con el sacrificio económico que conlleva para una Asociación pequeña, y en la que los esfuerzos individuales son más frecuentes y han pesado, muchas veces, más que los colectivos.

Ser Bibliotecólogo en cualquier continente del mundo, cada día más parece no tener diferencias significativas, por el contrario, las herramientas de la modernidad, nos han dado a todos una cantidad interesante de problemas en común a ser resueltos de la manera más creativa, rápida e informada posible.

Uno de los temas con mayor auge y urgencia, es el de las implicancias del derecho de autor en la era digital.
Este es un asunto en el que los intermediarios, los creadores, y el derecho de acceso a la información (defendido principalmente por las bibliotecas), están riñendose hace años sin una solución que conforme a todos.

En un próximo post conversaremos con la Licenciada en Bibliotecología Carina Patrón, Ex-presidenta de Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay, quien llevó adelante junto con la Directiva las negociaciones necesarias para dar mayor soporte legal a las acciones vinculadas en Uruguay con el Derecho de autor y el entorno digital.

octubre 07, 2010

Se vino el CUBI y se fue.


Con un gran esfuerzo de la Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay y la colaboración de varios sponsors, incluido el Ministerio de Educación y Cultura, se realizó la pasada semana el congreso CUBI-CORBI en Montevideo. El lema: "Acceso a la Información: hacia la Sociedad del Conocimiento".

Como era de esperar, se realizaron planteos en varias ponencias que demostraron las modernas posibilidades que ofrece la tecnología a las bibliotecas. Se superaron etapas tecnológicamente hablando, llegaron nuevos Sistemas de Gestión Integral, y aplicaciones Web 2.0. No faltó la frase de que: "la nanotecnología nos va a cambiar la vida"(de Mario Ascencio).
Algunas ponencias demostraron además, la capacidad de iniciativa y de trabajo en las bibliotecas uruguayas a través de la consecución de diversos proyectos para nuestras comunidades de usuarios.

Todo esto fue muy interesante y enriquecedor, demostrándonos una vez más dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos, (aunque también pudimos ver exactamente dónde no estamos, y pensar qué podemos hacer al respecto).

No faltaron los razonamientos sobre el acceso a la información en los oradores más destacados, sobre todo en el acto de apertura al evento.

Distintas autoridades institucionales y representativas de la cultura y la Bibliotecología uruguaya, enunciaron de acuerdo a su especialidad y alcance institucional, cuál era el concepto de acceso a la información.

En síntesis, se habló del acceso al conocimiento a través del acceso a la información, y se definió como un pilar fundamental en el logro de mayor desarrollo e innovación para la economía nacional; también, el conocimiento se vio como objetivo del acceso a la información y como sinónimo de libertad en el caso del uso de software libre, en el Estado por ejemplo.

Poniendo en común las ponencias presentadas , fue notorio que cada uno de los expositores propuso la creación de políticas de información en algún sentido o especialidad de la Bibliotecología.

El panel destinado a las políticas públicas de información, nos dio sobrada muestra de estas buenas intenciones y de su repercusión en la sociedad y en los gobiernos.
Tanto la experiencia uruguaya como brasileña, demuestran el impacto que surte la creación de bibliotecas populares, la necesidad de ellas, y del apoyo a los programas de alfabetización a través del estímulo al acceso a la información y la lectura.

No sin tristeza vimos la carencia de apoyo de las autoridades locales y los gobiernos, frente a los intentos casi anuales de recomenzar con las políticas de apoyo al acceso de información en estas comunidades, y que se vienen dando al menos en nuestro país desde 1986 sin ningún resultado concreto.
Esta lucha persistente e infructuosa por la generación de políticas, cansa.
Y se ve en los rostros decepcionados de los jóvenes que en el contexto de la academia o fuera de ella presentan sus proyectos, y prestan su tiempo y recursos para cambiar un poquito la realidad de sus conciudadanos.
¿Qué puedo decir de esto?

No nos queda otra que golpear, sí, y golpear muy fuerte para que nos escuchen.
Pero para esto tenemos que unirnos y hacer mucho, mucho ruido.
Qué podemos hacer??

Aquí van algunas ideas que me inspiró este Congreso:

  • Demostrar a nuestros Gobiernos con datos y pruebas concluyentes el impacto social que conllevan las bibliotecas y el acceso a la información en las distintas comunidades.
  • Apelar al trillado argumento de que sin información no hay conocimiento, y que sin conocimiento no hay desarrollo económico y social.
  • Hacer campaña para que toda la sociedad deje de pensar en el Bibliotecario como algo que no es, y que se abran los ojos para ver cuánto más estamos dando hoy en nuestros puestos de trabajo.
  • Demostrar que aquí existimos muchos a los que nos importa el futuro del país que dejaremos a nuestras próximas generaciones.
  • Presentar proyectos de ley, y proyectos de todo tipo desde la Asociación de Bibliotecarios a todas las autoridades que nos puedan ayudar en este emprendimiento colectivo.

    Y si nos ignoran...

  • Tratar de obviar que es el mismo Presidente quien habla de estos valores, y que sin embargo no demuestra aún las prioridades que dice sostener para la sociedad toda.
  • Llamar en ese caso, a todas las puertas del Parlamento, para que nadie diga que no le avisamos...

¿De qué se trata la búsqueda del acceso a la información, si no de una permanente y vieja lucha de intereses...?

Información es conocimiento, sí, pero si hay alfabetización informacional, pensamiento crítico, libertad de uso de las TICs. No solo XO en las Escuelas y Liceos porque, ya sabemos, que ni las Escuelas y Liceos tienen todos Bibliotecas y mucho menos Bibliotecólogos en ellas.

Y también sabemos que una caña, por linda, amena y entretenida que sea, va a ayudar a alguien a pescar si no le enseñan a usarla primero.
Presentaciones disponibles para descargar.